Entrevista a Yolanda Arroyo

por María Bird Picó

yolanda_arroyo

¿Cuándo y cómo descubriste que eres escritora?

Me parece que siempre lo supe. Creo que la vocación me eligió a mí y no al revés.

Eres quizás una excepción en la maestría en Creación literaria por haber publicado con éxito varios libros antes de comenzarla. ¿Qué te motivó a cursar la maestría?

El escritor José Saramago, a quien leo hasta la saciedad, en una ocasión dijo: “Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”. Entré a la maestría buscando eso sin nombre, que está dentro de mí. Ya lo había intentado alcanzar desde un bachillerato en Administración de Empresas, desde ejercer la profesión en tecnología educativa, desde el trabajo comunitario, el activismo, mis matrimonios, parir un ser humano… La maestría fue otro universo en desde el cual me volví cazadora y salí a encontrar a mi presa. Tenía que sucederme.

¿Qué ha contribuido la maestría a tu proceso creativo y a tus destrezas al escribir?

Siento que ha perfeccionado una destreza que nació conmigo, siento que me ha rodeado de mentores, de colegas solidarios que entienden esta locura de escribir. Para escribir hay que estar loco. Saramago también decía: “Hay una cosa que sí me hace feliz, y es decir lo que pienso”. La maestría me ha otorgado las herramientas necesarias para intentar lograr una corrección escritural sobre lo que pienso.

¿Qué piensas sobre la teoría de algunas personas de que no se puede enseñar a escribir buena literatura?

Estoy de acuerdo. Entiendo que lo que sí se puede enseñar es la forma, pero el fondo, el contenido que convierte una obra en buena literatura depende de otros factores a veces totalmente misteriosos.

En tu excelente defensa de tesis dijiste que tu tesis, una colección de cuentos inspirada en el libro de uno de nuestros famosos escritores, va a ser tu mejor libro. ¿De dónde surge esta aseveración?

Mi tesis ha sido el libro que más me ha hecho reír y que más me ha hecho llorar. Me hizo sentir totalmente incomprendida y totalmente aceptada. Es el libro que me ha hecho entender la verdadera naturaleza del ser humano. Es el libro que refuerza mi ateísmo, mi lesbianismo, mi poliamorismo. Es ese libro que los grandes escritores llaman “el libro que siempre quisiste leer y que tuviste que escribir para que existiera”.

Como escritora publicada, ¿qué fue lo más difícil de escribir un libro con la supervisión de un director de tesis?

La ansiedad de la espera y resistir a mi sexy director de tesis (risas). Mi director de tesis (Luis López Nieves) es un hombre brillante, admirable y muy guapo. Y yo tengo esta incontrolable tendencia a sexualizar casi todo.

¿Qué fue lo más que disfrutaste de la experiencia?

La atención que un escritor de su calibre brinda a un pupilo, y la disciplina de separar tiempo de mi agenda para realizar el proyecto.

Tengo que confesar que no te había leído hasta conocerte en la maestría. Al leer Las negras y Violeta lo lamenté pues me impactó tu escritura de manera positiva aunque son temas fuertes. Lo cierto es que se te encajona con temas lésbicos y de afroidentidad.¿Era ese tu propósito como escritora? ¿Te molesta el que se te haya etiquetado en cierto tipo de literatura?

Ese no era mi propósito como escritora, pero no me molestan para nada las etiquetas. Creo que la etiqueta es en el fondo un genuino acto del lector y la crítica para tratar de entender mejor tu literatura. Los seres humanos estamos etiquetando en todo momento de nuestras vidas: linda, fea, alta, baja, negra, blanca, mala, buena…

Libros más recientes tuyos, como uno de los cuentos infantiles publicados por EDP University y algunos cuentos en tu colección Menorragia: Histerias de octubre, demuestran que tu escritura abarca otros temas. ¿Es esto una nueva etapa en tu carrera como escritora?

No es una nueva etapa. Quien lea mis primeros libros, sobre todo Ojos de luna, se dará cuenta de todos los temas que abarco.

¿Cuál fue la experiencia de escribir literatura infantil?

La experiencia de escribir literatura infantil siempre es agradable. Escribo desde la escuela elemental, publico desde la escuela elemental.

Cultivas muchos géneros literarios como la poesía, el ensayo, la novela y los cuentos. ¿Con cuál te identificas más?

La narrativa es mi océano favorito, preferiblemente el cuento corto.

¿Cuál ha sido el más retador?

La poesía, pues es un desnudo descarnado y muy visible.

¿Cuál fue el libro que marcó tu lanzamiento como escritora fuera de Puerto Rico? Ojos de luna, me llevó al Bogotá 39 en Colombia.

Eres una de nuestras escritoras más exitosas con más de una docena de libros publicados. ¿Podrías vivir de la literatura?

En teoría no. Y en teoría sí.

Háblame de algunos de tus rituales a la hora de escribir.

Debe haber silencio, calma, nada de sonidos ni siquiera música. Antes de sentarme a escribir en papel o en computadora, paso entre 3 a 4 horas escribiendo mentalmente. En ocasiones alguien me ha preguntado qué hago tan silenciosa en un rincón por tanto tiempo y mi respuesta siempre es la misma: estoy escribiendo. Acostumbro además a hacerme dictados de ideas o escenas completas que grabo en el teléfono celular y luego transcribo. Si estoy sola en la casa, dramatizo escenas antes de llevarlas a la historia que estoy redactando.

¿Qué consejo le darías a los escritores que comienzan su carrera que hubieses deseado haber escuchado al inicio de la tuya?

Ningún consejo. Que hagan lo que se les venga en gana. Lo que funciona para unos, no funciona para otros. La vida está llena de inconsistencias y hermosas sorpresas que te llevan por el camino de la escritura. Hay que disfrutarse el camino. De nuevo, citando a Saramago: “El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje”.

Por último, ¿cuál quieres que sea tu legado como escritora?

El inicio de otro viaje.

La escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro ha sido publicada en España, Ecuador, Ghana, Reino Unido, México, Argentina, Panamá, Guatemala, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, Dinamarca, Hungría y Francia. Sus textos han sido asignados y estudiados en instituciones de renombre como el Instituto Cervantes de Estocolmo, el Black Cultural Center at Purdue University en Indiana, Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional, entre ellas: el Premio Nacional del Instituto de Literatura 2008, Libro del Año 2007, el Premio PEN Club 2006, y primer lugar en la categoría de cuentos, con su manuscrito Menorragia, en los Premios Nacionales de Literatura 2015 del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

 

Buenos consejos para todo autor

Por Betty Díaz

Ray-Bradbury

Ray Bradbury es mundialmente conocido por obras como Farenheit 451 Crónicas marcianas. Pero en 2002 publicó su libro Zen en el arte de escribir en el que deja algunos consejos que sirven no sólo para un desarrollo literario, sino para un desarrollo personal. Algunos de sus consejos:

  1. No empieces con novelas

Escribir novelas es muy complicado y siempre suelen ser muy malas cuando uno es principiante. Escribe un cuento a la semana y después de un año encontraras que entre 52 cuentos alguno debe valer la pena.

  1. Puedes amarlos pero no ser ellos

Copiar el estilo de tus autores favoritos es una de las peores cosas que puedes hacer, no te enclaustres intentando perfeccionar el estilo de tus ídolos, crea el tuyo.

  1. Llena tu cabeza

Intenta leer un ensayo, un cuento y un poema (clásico) antes de dormir, no sólo debe ser literatura, incluye filosofía, biología, ciencia; en fin, de todo un poco, en unos años estarás lleno de toda clase de información.

  1. Deja a quienes no creen en ti

Las malas  compañías no te llevan a nada bueno, quien no cree en ti no te servirá de mucho, y a pesar de que la crítica siempre es buena, no es lo mismo alguien que te quiere ayudar a alguien que quiere que abandones lo que amas.

  1. Escribe por gusto

Que la gente sepa que tu “trabajo” lo haces por gusto y es reconfortante, pero lo verdaderamente importante es que  escribas sobre lo que amas, que sepas que lo que estás haciendo es lo que te hace feliz, que cuando dejas el teclado estas contando los minutos en los que regresaras a terminar una historia.

Le pedimos al escritor José Rabelo a que reaccione a estos consejos con sus propias recomendaciones. A continuación su lista:

jose-rabelo1

  1. Nútrete de todo arte: Además de la literatura las otras seis artes pueden servir  de inspiración para alguno de tus escritos. En mi caso comencé la escritura con el drama, más tarde como guionista. Algunos de esos intentos terminaron como obras teatrales en la iglesia y como algunos cortometrajes. Esto me ayudó a crear imágenes con la palabra, lo cual aún practico con mis textos. Creo que un cuento o una novela debe dejar impresas nuestras visiones en las mentes de los lectores y el cine me ayudó a desarrollar algún tipo de impresor óptico muy útil para mi labor como escritor.
  1. No le temas a la página en blanco o a la pantalla blanca: Nos toca a nosotros disminuir esa claridad excesiva con trazos, letras, palabras, párrafos. Javier Marías habla del concepto “pensamiento literario” el cual se activa al enfrentarnos con ese espacio vacío, nuestro retador, el cual debemos llenar con esas primeras palabras. Si no nos sentamos frente a ese hueco de luz, las palabras no se escribirán por sí solas.
  1. Lee mucho: No solo leas literatura sino acerca de toda disciplina que capte tu atención. Todas esas ideas esperan por alguien para que las transformen en cuentos o novelas. Busca noticias, artículos científicos, libros de historia, porque entre sus líneas pudieras encontrar  una trama escondida. La sensibilidad es un radar para detectar relatos en lugares insospechados.
  1. Viaja mucho: Ya sea con turismo interno, externo o interdimensional, es posible escuchar a un guía, un compañero de viaje o un habitante del lugar revelar la epifanía para ayudarte a desarrollar tu nuevo proyecto. Debes estar alerta a los estímulos del ambiente para ser atrapado por una idea reservada para ti.
  1. Escucha a los niños y jóvenes: Si te interesa la literatura infantil o juvenil presta atención a las conversaciones de tus menores. Su manera de ver el mundo es, a veces, como si vieran otro universo. Su vocabulario, su ideología y sus prioridades son materia de estudio, pero lo que captes de tus niños y jóvenes conocidos te puede ayudar a desarrollar una buena historia.
  1. El bloqueo llegará: Si sientes que se agotan tus ideas en medio de un trabajo de escritura, suelta lo que haces y relájate. Aléjate algunos días, visita lugares distintos, aventúrate a buscar nuevas experiencias y en algún lugar impredecible encontrarás lo que necesita tu texto. El tiempo puede ser variable, días, semanas, meses, años, pero si te atrapa ese escrito encontrarás lo que le hace falta.
  1. El escritor como todo ser humano necesita vacaciones: Lo has escuchado muchas veces,  “deja descansar el texto”. En mi caso lo guardo varios meses para tratar de olvidarme de cómo lo escribí, luego lo puedo mirar con ojos nuevos como si fuera su primer lector. En esta lectura le descubro errores gramaticales y de concepto. A veces he tenido que cambiar la voz narrativa, alterar el orden de los sucesos y hasta quitarle o añadirle capítulos.
  1. Busca lectores: Para depurar tu trabajo, busca personas de confianza para que lo lean. Puedes conseguir correctores o personas con conocimientos en el campo que explora tu libro. Por ejemplo, si es una novela judicial, busca personas expertas en el campo del derecho. Si eres hombre y el personaje principal de tu novela es una chica, explora la posibilidad de lectoras para escuchar sus recomendaciones.
  1. No hay prisa: Tras los ocho consejos anteriores se percibe mucho trabajo y es cierto, escribir es una labor ardua, solitaria, pero que brinda muchas satisfacciones al ver el producto publicado. Toma tu tiempo para la investigación, escritura y revisión del libro.
  1. No le tengas miedo a las opiniones: Publica sin temor al qué dirán. Hay lectores que no les agradan algunos escritores clásicos, también hay rivalidades entre artistas y creadores frustrados por sus encuentros con la crítica literaria, pero si crees en lo que haces de seguro continuarás creando.

 

 

Luego de una reunión

13254219_1348134548536804_774086995885439493_n.jpg

¡Que viva la inventiva!

Hace mucho tiempo el clarinetista de jazz, Artie Shaw, opinó en público que la banda de su colega Glenn Miller no era muy buena porque nunca cometía errores. ‘Y si no cometes errores no estás explorando’, dijo.

Ese comentario será de mala fe, un poco, pero contiene un consejo instrumental para cualquier artista (o agrupación de…) que pretenda marcar una huella distintiva y mantener el interés del público. Desde Cortázar hasta Cortijo, todos han entendido que el verdadero camino consagrado es el de la innovación.

Con eso en mente, la nueva junta de la Cofradía de Escritores de Puerto Rico se compromete a seguir los consejos de la anterior, y explorará caminos novedosos a fin de alcanzar los fundamentos de siempre.

Les aseguramos que cometeremos errores.

Entusiasmadamente,

Ricardo Martí.

Una oportunidad para todos

e3.jpg

Atención, cofrades:

Como saben, el viernes 10 de junio se celebrará el undécimo Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral de la Universidad del Sagrado Corazón. Otorgará un premio de $1,500 para el autor del cuento ganador y varios certificados de $100 de la librería La Tertulia en Río Piedras para las menciones honoríficas.

La actividad se llevará a cabo este año en el teatro Emilio S. Belaval, un espacio mayor a la Sala de Facultad en el edificio Barat donde se hacía en el pasado. Esto significa una mayor cabida para la concurrencia y, por ende, esperamos una cantidad mayor de gente.

Al igual que en el pasado, la Cofradía de Escritores de Puerto Rico tendrá una mesa disponible para que nuestros miembros vendan sus publicaciones. Nada se requerirá de los autores para poner sus libros en la mesa, pero un donativo de 10% de las ventas acumuladas será muy bien recibido.

Entendemos que es una oportunidad excelente que todos debemos aprovechar.

¡Los esperamos!

Ricardo Martí Ruiz

 

Carta del presidente

screen-shot-2016-05-30-at-6-51-41-pm.png

El jardín de los senderos que se unen.

Se me ocurre que será oportuno comenzar el mensaje de la nueva junta con las mismas palabras titulares de la carta de despedida de la junta anterior, ‘El jardín de los senderos que se unen’, especialmente siendo estas tan sabias y necesarias.

Me agrada porque nos permite ilustrar de manera clara y concisa una actitud de continuidad que es compartida, a mi entender, por ambas partes. Y no es que imitaremos el estilo de ellos ni actuaremos de forma igual -la situación actual del país no nos lo permite-, pero sí aprovecharemos la sabiduría que adquirieron y compartieron con nosotros, y aplicaremos muchas de sus recomendaciones.

También me agrada, y mucho, la actitud de unidad que transmite el mensaje.  Como bien sabemos, la bifurcación está muy de moda en nuestro pequeño jardín puertorriqueño, y eso es así en todos los ámbitos. En muchos casos esto podría ser una bendición, lo sé, pero no en cada uno. Las bifurcaciones son necesarias solo cuando los senderos carecen destino común, y conozco a suficientes bibliófilos para saber que a pesar de nuestras diferencias, que son muchas y substanciales, compartimos una extraña pasión que es inmensamente mayor.

Sin duda alguna, el 2016 será un año muy difícil para todos; pero nos proveerá oportunidad para experimentar, aprender y descubrir nuevos senderos. Con eso en mente, buscaremos formas distintivas de amplificar nuestra voz, estar más accesible, forjar alianzas, enaltecer nuestros esfuerzos y hacer lo que haga falta para fortalecernos aún más.

Optimistamente,

Ricardo Martí Ruiz

«Gerundiar» o no «gerundiar»

Por Marcial Torres Soto

¿Por qué el gerundio es el cuco de muchos escritores, traductores y redactores? ¿Cuántos no hemos escuchado que debemos evitarlo? ¿A cuántos estudiantes de Creación Literaria nos ha pasado que, durante la escritura de la tesis, el director nos resaltó una palabra en uno de los cuentos o novela y nos señaló algo similar a gerundio mal usado en llamativas letras rojas? ¿Verdad que sí? La respuesta es una: no sabemos utilizarlo porque los calcos del inglés hacen que muchas veces lo usemos incorrectamente.

El gerundio, según la definición de la Real Academia Española (RAE), es la «forma invariable no personal del verbo, cuya terminación regular, en español, es -ando en los verbos de la primera conjugación, -iendo o -yendo en los de la segunda y tercera […] suele denotar acción o efectos durativos».

En el Diccionario panhispánico de dudas se define como que «expresa la acción verbal en su desarrollo, sin indicación de tiempo, número ni persona, y se asimila generalmente al adverbio en su funcionamiento gramatical».

Me parece escuchar al lector: «Sí, sí, ¿y eso qué? Vamos al grano». Pues bien, uno de los errores más comunes es utilizar el gerundio en función adjetival. Yo le llamo gerundio adjetivado. Se ve con frecuencia en escritos legales: Moción solicitando se deje sin efecto… Por tanto, el título correcto de la moción debió ser: Moción para solicitar dejar sin efecto… o Moción que solicita se deje sin efecto… Y más concisa: Moción para dejar sin efecto… El gerundio jamás debe usarse como adjetivo. Nótese que he resaltado el adverbio negativo “jamás”.

Ahora bien, ¿cuándo el gerundio está bien utilizado y por qué? La norma de la RAE establece que el gerundio indica una acción durativa o un matiz de continuidad. Escribí es una acción acabada. Si escribí, se sobreentiende que ya no escribo. Lo mismo ocurre con escribía; fue algo que no se sabe cuánto duró, pero que ya no hago. Ahora bien, estoy escribiendo es una acción que todavía ocurre y no sabemos desde cuándo ni hasta cuándo durará (acción durativa). Podemos notar que escribiendo no nos dice quién ejecuta la acción (si soy yo, eres tú o es ella o él), por ello le llaman forma invariable no personal del verbo.

El gerundio debe indicar una acción inmediatamente anterior o posterior al verbo principal. Uso correcto: Viendo cómo la lluvia le mojaba el escritorio, cerró la ventana. En este caso, el ver y el cerrar son acciones casi simultáneas; vio y enseguida cerró. Aquí la acción del gerundio es inmediatamente antes. Un uso incorrecto del gerundio —y lo vemos continuamente en los noticiarios­— es: Para conocer más del operativo, sintonice nuestro noticiario mañana, en el que estaremos presentando la noticia cubriendo la fuga y el arresto de Fulano. Aquí vemos dos errores: uno muestra que no hay inmediatez del gerundio compuesto o circunlocución (estaremos presentando) ­­—porque será mañana­— con el verbo de la oración principal (sintonice) y, de nuevo, un gerundio adjetivado (noticia cubriendo). El error se corrige utilizando el verbo en tiempo futuro: en el que presentaremos la noticia de la fuga y el arresto Noten que me atreví a usar un gerundio en la oración principal. ¿Cómo se corrige el error? Utilizando el verbo en tiempo futuro.

El gerundio anterior ha servido de complemento circunstancial modal. Siempre contestará la pregunta ¿cómo? Por tanto, en la oración entró a la casa cantando, el gerundio nos indica cómo entró a la casa quien ejecuta la acción. Otro ejemplo muy utilizado por la RAE es: Salió de la casa dando un portazo. ¿Cómo salió? Dando un portazo. En ambos casos la acción del gerundio es inmediatamente después de la acción del verbo de la oración principal.

Por último, el gerundio puede tener un carácter explicativo: El hombre, dándose cuenta de que no tendría escapatoria, se entregó a la policía. Aquí tanto la oración principal como la explicación tienen el mismo sujeto y ambas acciones son simultáneas.

El libro Curso de Redacción, teoría y práctica de la composición y del estilo de Gonzalo Martín Vivaldi incluye más ejemplos de los usos correctos e incorrectos del gerundio, pero solo he destacado los ejemplos más comunes en esta ocasión.

El gerundio bien usado nos economiza la repetición de palabras o frases como: mientras, a la vez que, simultáneo con, de las que a veces abusamos para evitar el gerundio. Así que seamos atrevidos. ¡Sigamos utilizándolo!

*El autor es traductor certificado por la American Translators Association. Es egresado de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón.

Entrevista a José Antonio Benítez

IMG_4142.JPG

José Antonio Benítez nació en Río Piedras, San Juan, PR. Tiene un bachillerato en Ingeniería de Manufactura con concentración en Robótica Industrial de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez y la Universidad Politécnica de Puerto Rico. Es egresado de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Publicó su primer libro de cuentos Literatría furtiva en Jazz en 2015. Como persona ciega, desea que todas las lecturas sean narradas (audio libros). Este deseo ha comenzado a ser una realidad, gracias a Lamaruca Editorial, su casa editora.

“Escribo para vivir en la época, moverme por el espacio y hablar con quien me dé la gana. Ese es el poder que tiene la invención más importante de los humanos: la escritura”, dice José Antonio Benítez. Conozcamos un poco más sobre este extraordinario escritor.

Por Sandra Santana

 ¿Cuándo sentiste, por primera vez, el deseo de escribir, de ser escritor?

Creo que en la escuela intermedia. En ese período me fascinaba hacer lecturas y discutirlas con otros estudiantes. La admiración por el autor de la obra me llevó a pensar que yo pudiera influenciar en otros de esa misma manera.

Luego, en el lugar donde me crie, había personas que te prestaban libros. Estos lo hacían desde el supuesto de que el sistema quería controlarnos con lecturas somníferas y que la verdad se encontraba en estas otras lecturas. Resultó en una operación de clandestinaje en la cual el que más leyera estaba más despierto y hacía más resistencia al sistema en una época de mucha turbulencia política, económica y religiosa.

 ¿Quiénes fueron los autores que te conquistaron en tus comienzos como lector? ¿Cuáles son tus preferidos de hoy?

Comencé con caricaturistas como: Rius (Eduardo del Río), Quino (Joaquín Lavado el de Mafalda) y Fontanarrosa (Roberto). Tenían la capacidad de contarte problemas complejos de historia, filosofía y economía con un humor mordaz e irreverente.

Leo mucho más de historia, política, economía y ciencias que de ficción. Entiendo que la ficción usa estas otras disciplinas como fondo, luego hay que leer la una para entender la otra. En eso de la ficción me han impresionado los obligados de muchos: García Márquez, Vargas Llosa, Roberto Bolaño, José Saramago y Julio Cortázar. Ahora leo a Marcela Serrano, Luis Sepúlveda, Elena Poniatowska, Jorge Volpi y a Santiago Gamboa. La novela negra me gusta mucho más y leo a Agatha Christie, a Conan Doyle, al recién fallecido, Henning Mankell, y no me pierdo un ejemplar de la revista mensual Ellery Queen.

 Estudiaste ingeniería y la practicaste por muchos años. Ahora que te dedicas a escribir, ¿qué significa la literatura para ti en esta etapa de tu vida?

Tener la oportunidad de influenciar en alguien es algo fabuloso. Que alguien te lea y reorganice los patrones neuronales por el mensaje que le enviaste es para mí el premio. Estudié la ingeniería de manufactura. En ella se fabrican cosas y me di cuenta de que en la “fabricación” de un texto, también hay reglas y el objetivo, tanto de los textos como los productos, es que la cosa funcione. El libro es un producto, aunque las letras sean parte de la creación artística, entonces ahí hay otra similitud.

Representa un gran reto para mí hacer diagramas y diseños en tres dimensiones siendo una persona ciega, pero la escritura me permite describir cualquier cosa para crear esa imagen en la mente del lector.

Dicen que las historias escogen a los autores y no al revés. ¿Estás de acuerdo?

No, no estoy de acuerdo, pues el conflicto, el golpe y el final lo debo tener antes de comenzar a escribir, entonces yo la busco a ella. Entiendo que la parte más difícil son las razones por las cuales vas a contar una historia y quiénes serán tus lectores. La ortografía y la gramática son como la receta de cocina: sabérsela es necesaria, pero sin ingredientes no se puede cocinar nada. Hay que estar donde las historias se emiten como rayos de luz, no para que nos iluminen, sino para que escojamos el color y brillantez. Las experiencias diarias, las conversaciones, las lecturas, la observación son los ríos donde se pescan las historias. La línea, el anzuelo y la carnada la pones tú. Si el pez que cae no cumple con tus expectativas lo devuelves al mar. En tu dormitorio, mirando al techo,  será más difícil que desarrolles la historia o “que te llegue”.

En estos tiempos de crisis, no solo en nuestro país sino en el mundo entero, ¿por qué escoger la literatura, por qué seguir escribiendo? ¿Se puede vivir de la literatura?

El escribir es una manifestación artística y se hace independientemente de lo rentable que pudiera ser. Muchas personas se sostienen desempeñándose en una profesión al tiempo que son escritores. Difiero de la premisa de que los problemas de vender nuestros libros tengan que ver con la situación económica. Aquí en nuestro país se celebran seis o siete eventos artísticos de primer orden con artistas del patio o internacionales de renombre, en los cuales el costo promedio del boleto sobrepasa los $70 y la asistencia se mide en miles. Una persona puede invertir en dos horas y media esa cantidad, a la que tiene perfecto derecho, pero no compra tres o cuatro libros; el problema no es de dinero.

La editorial de la Universidad de Puerto Rico, hace (¿hacía?) dos actividades de venta de libros, en las cuales podías conseguir libros desde 25 centavos. Con $20 podías llenar una mochila. Aun así, esas actividades no eran muy concurridas. Es algo así como cantar para sordos o hacer mímica para ciegos.

Repito, no todas nuestras manifestaciones deben tener rentabilidad económica. La satisfacción que me genera esta forma de vivir la practicaría aunque tenga que regalar los libros.

Puedo mencionar varios ejemplos de personas que viven de escribir (en otros lugares del mundo), luego la segunda parte de la pregunta no necesita mucho argumento: sí, se puede.

Tu primer libro publicado, Literatría furtiva en jazz, ¿cómo lo concebiste y por qué el título?

La mayoría de los 16 textos que contiene el libro los presenté en respuesta a las tareas asignadas en los talleres de la maestría en Creación Literaria. Los seleccioné por la variedad y en la editorial me ayudaron a dividirlos en cuatro secciones: personas traumadas, enfermeras, encuentros y filosóficos-históricos. Uno de los cuentos lleva como título, Literatría. Ese cuento le daría el título al libro, pero Mary Ely Marrero-Pérez, editora de Lamaruca, me sugirió que ampliara el título, pues en los cuentos hay mucha referencia a la música. Dado que otro de los cuentos, para el cual necesité 39 páginas para contarlo, lo titulé “Jazz furtivo”, y de ahí llegué al bautismo.

Literatría es un neologismo en el cual combino la palabra literatura con la palabra psiquiatría y la defino como la ciencia que estudia los trastornos mentales de aquellas personas que no consumen, no están expuestas o no generan literatura. Es furtiva, pues se hace a escondidas tratando de burlar el juicio del lector y el Jazz, como disciplina musical, marca el tono de los textos que van de lo solemne de El primer eclipse a lo lúdico de El maíz de la mazorca.

El proceso para publicar un libro en Puerto Rico no siempre resulta fácil para los escritores noveles. ¿Cómo fue el proceso en tu caso?

Se me hizo muy sencillo. La amistad, de muchos años,  con personal de Lamaruca ayudó, pues ya sabían cómo me gustaría que el libro se publicara. El hecho de que escogí el título, describí la portada que quería y la ayuda de Mary Ely y la artista Saimara Alejandro Hernández, me hicieron sentir que he contribuido también en la forma, además del contenido. Fue fácil también hacer varias correcciones necesarias y me ha ido muy bien en los siete meses que lleva el libro de publicado.

Reconozco que un libro es un producto para la venta y existen expertos que saben del atractivo que debe tener una cubierta para llamar la atención, pero se usa mucho la analogía de un libro con un bebé y a esas hermosas criaturas uno los nombra, viste y presenta como más nos guste. Al final, según una pregunta anterior sobre tiempos difíciles para vender libros, parece que los expertos en presentación no se han podido diferenciar del resto.

Es claro que el tema social te motiva. ¿Desde qué ángulo de la realidad te sitúas para contar la vida en tus cuentos? ¿Escribes con el propósito de denunciar situaciones específicas que te inquietan, o dejas que la historia fluya según te llegó?

Escribo desde el descontento que siento por muchas situaciones que se manifiestan en la sociedad que me tocó vivir. Aún no tengo el beneficio de un micrófono en un programa radial o televisivo. Tampoco imparto clases o tengo una audiencia cautiva a quienes hacerle saber cómo pienso, mucho menos tengo una columna semanal en un periódico. El trabajo que hacen los compañeros que tienen acceso a esos medios es excelente y lo estudio de cerca. Mi único turno al bate es en los libros. Allí debo expresar ese descontento utilizando actuantes y situaciones que muestren el ejemplo de la realidad que no funciona y por qué creo que no funciona. Me gusta señalar las ironías, las contradicciones y a los agachados que están detrás de los escondidos.

Escribir desde el punto de vista del sexo opuesto, y hacerlo en forma efectiva, es un gran reto. En tus cuentos proliferan los personajes femeninos fuertes. En Jazz furtivo, por ejemplo, la protagonista es una mujer muy moderna y desinhibida que seduce a un hombre ciego. En La noche que arrestaron a Santa Clos, la protagonista es una mujer que imparte justicia a su manera. En Ruta de cimarronas, mujeres valientes crean una red de escape para mujeres maltratadas. ¿Es un reto que te has impuesto o la convivencia con mujeres importantes en tu vida hace que fluyan las historias en forma natural?

No, no es algo que me haya impuesto, sencillamente, es en la desigualdad en donde están las historias y no las dejaré de narrar por el temor de pisar callos. Hay quienes me preguntan si ha sido difícil venir de un arrabal, criarme en un caserío, ser negro y persona ciega. Les contesto que si fuera mujer y mi orientación fuera distinta a la heterosexual, entonces estuviéramos hablando de una situación verdaderamente difícil.

Gandhi decía que las sociedades se podían juzgar por la forma en que trataban a los animales, Dostoievski decía lo mismo con respecto al trato a los reos; la nuestra, tiene malas notas por la forma en que trata a los maestros y a la mujer.

Tuve la suerte de conocer mujeres (además de la familia inmediata) que me hablaron y me recomendaron lecturas de lo conveniente para ciertos sectores en que todos nos sumemos a la comparsa misógina. No puedo decir que he conocido una mujer sumisa y si vamos a lo literario, eso de representar a mujeres que el premio consistió en casarse con un príncipe, que se tomaban un veneno o se tiraban al frente de un tren en marcha porque no podían vivir con su amado, sería repetir lo ya escrito.

El primer eclipse es un homenaje a tu señora madre. ¿Cuánto influyó su ejemplo en ti a la hora de decidir hacer una carrera como escritor?  

Ella influyó al fomentar en mí la lectura. Trabajó toda su vida como criada en casas de familia. Creo que notó desde temprano que la gran diferencia entre los intelectuales que habitaban esas casas y nosotros era el área de la biblioteca que ella tenía que desempolvar y a la que tanta referencia se hacía en las conversaciones. De nuevo, la lectura como la raíz de la escritura. Además, era muy buena contando historias y repitiendo historias que le habían contado.

Los escritores solemos ser muy idealistas. ¿Piensas que la literatura puede cambiar el mundo?

La literatura ha hecho  el mundo que conocemos. Si te fijas, no hay postura de nosotros los humanos ya sea espiritual o intelectual en la que no haya mediado un libro para que nos formemos. No tengo el espacio aquí para mencionar los autores y los libros que establecieron las bases de lo que somos. Si hablas de religión, de economía, de derechos de los que estamos en inequidad, de política, etcétera, encontrarás siempre un autor y un libro que cambió tu vida y la de tu prójimo. Claro está, la literatura es actividad humana y depende de lo que queramos señalar para poder ir cambiando persona a persona para que las cosas mejoren.

Abraham Lincoln dijo una vez que un ejército que usa barriles de pólvora no puede vencer a un ejército que usa barriles de tinta. El presidente yanqui se refería a la prensa, pero el ejemplo sirve para señalar que los de barriles de pólvora no se han cruzado de brazos y han conseguido que no le prestemos atención a la tinta.

La respuesta es sí, la literatura ha cambiado la sociedad y lo seguirá haciendo para la construcción de una sociedad más justa, pero eso depende de nosotros.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa escribió una vez que sin erotismo no hay gran literatura. ¿Estás de acuerdo? ¿Cuán importante es el erotismo en tus narraciones?

El erotismo, como el resto de las manifestaciones humanas, es necesario para la buena literatura. Cuando escribimos, buscamos que el lector se sienta identificado con lo que lee y dado que el erotismo es parte de la vida de todos, ese escrito será valorado según la importancia que tiene el erotismo en la vida de quien lee. Puede sonar freudiano, pero no incluir en los escritos uno de los motores principales de la conducta humana sería el equivalente a eliminar el amor, el odio, la envidia y la culpa y no sé si quedaría literatura sin esas especias. En el libro, uso el erotismo como detonante de comportamientos. Se puede ver en Jazz furtivo y en La botella de vino.

Dice el poeta ecuatoriano Fabián Guerrero Obando que, “…cuando uno escribe, no escribe solamente para que ocurran las cosas que quisieras que ocurran, escribes también para ahuyentar lo que temes”. ¿Estás de acuerdo? ¿A qué le temes tú, qué demonios pretendes exorcizar mediante la escritura?

Estoy de acuerdo, pues ese comentario cumple perfectamente con mi definición de lo que es la expresión artística. Toda nuestra expresión la hacemos porque no podemos vivir con ella sin contarla. A ese tormento a que te someten las situaciones y los personajes en el proceso de relectura y reescritura de los textos, combinado con lo que quieres decir, le podemos llamar infierno y las constantes preguntas a que te somete el cerebro sobre lo que has creado le podemos llamar, demonio.

¿Cómo quisieras que te recordaran?

Como una persona que se negó a participar en la comparsa del olvido ni de la fiesta de “las cosas son así, porque son así”. Ya he recibido todos los premios que se pueden obtener en vida: mi madre dijo que era buen hijo y la familia que escogí y que me acogió, me considera buen integrante.

Como alguien que no aceptó lo establecido, pues para hacer esto último no hace falta estudiar nada ni leer nada. Duerme, come, ve al baño y vuélvete a acostar y ya eres parte de lo establecido, puede que tendrás menos problemas, pero me gustaría que me recordaran como alguien que encontró toda la satisfacción en la disidencia. Alguien que vio los hilos, supo quién los manejó y resistió.

“Me gusta”

FotoJoanVidotPor Joan Vidot

Perlita:

Recogiendo tu cuarto encontré un panty tuyo con unas manchas de sangre y aunque tal vez no te atrevas a decírmelo, soy tu madre y te conozco muy bien: esa sangre está en tu panty porque te cayó la regla.         

Ay mamita, ¡quítate esa vergüenza conmigo! Tarde o temprano me iba a enterar. ¡Qué emoción saber que ya eres una mujercita! Tus senos crecerán, podrás rasurar tus piernas y serás la envidia de todas tus compañeritas.

Perlita, lo que te espera no será fácil y una vez al mes sentirás mucho dolor, pero Dios no se equivoca y si te hizo mujer, es porque sabrás aguantar. Ya verás que con cada regla que te caiga, ¡te pondrás más hermosa!

Te compré toallas sanitarias con fragancia a talco de bebé porque para mí, siempre serás mi bebé.

Dios te bendiga, te amo mucho.

Cuando la orgullosa madre terminó de escribir, agregó en su mensaje dos fotografías: en una de ellas aparecía su hija desfilando en la graduación de sexto grado, y en la otra, el panty manchado de sangre.

Revisó su escrito y las imágenes, y oprimió el botón “Publicar”.

……

Nota: Este cuento fue uno de los 30 finalistas en el Décimo Campeonato Mundial de Cuento Corto Oral celebrado el 5 de junio de 2015 en la Universidad del Sagrado Corazón.

*Joan Vidot es escritora. Posee un bachillerato en Historia del Arte de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras. Actualmente se desempeña como publicista, y es estudiante de  maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón.

 

 

 

El proveedor

Por: Nancy Debs Ramos 

A mi padre, que vivió la Primera Guerra Mundial en el Líbano, su país.

El niño de seis años, hambriento, se acercó al pelotón enemigo a pedir comida.  Uno de los soldados colocó en las pequeñas manos varias cucharadas de arroz cocido. El chico posó la vista en el alimento acabado de recibir. Sacó la lengua para humedecer los labios, antes de tragar la abundante saliva que le subió a la boca. Luego miró al soldado.

      –¡Gracias! –dijo.

      Con mucho cuidado, sin dejar caer ni un solo grano al piso, guardó el arroz en los bolsillos y corrió. En casa, la madre y el hermano, esperaban ansiosos la cena.

 

Nancy

Nancy Debs Ramos

 Nancy Debs Ramos vive en San Juan. Es graduada de Bachillerato en Ciencias con concentración en Biología de la UPR en Río Piedras. Trabaja como corredora en su compañía de bienes raíces y ha escrito columnas sobre este tema en los periódicos El Vocero y El Nuevo Día. Actualmente se encuentra en el proceso de escritura de una novela como tesis para recibir el grado de Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Sus poemas han aparecido en diversas antologías, la más reciente de ellas Fronteras de lo imposible, de Casa de los Poetas, de quien recibió el segundo premio compartido en el 3er Certamen de Poesía 2014. Dos de sus cuentos fueron publicados en las revistas literarias, Inopia y Trapecio. Recibió una mención por “El proveedor” en el Primer Certamen Minicuento de la Cofradía de Escritores de Puerto Rico, categoría estudiante.