Sortilegio

miriamPor Miriam Montes Mock

Tenía un nombre que iba con él: Renato. Era una mezcla de fortaleza (ahí la letra erre mayúscula, tan masculina; y luego la letra te, que evoca un macharrán escupiendo). Entonces su contraparte: las letras a, ene, o… con sus interesantes combinaciones y ambigüedades. Algo me provoca la mera mención de su nombre –Renato– como si la mezcolanza de sus consonantes y vocales obligara a pronunciarlo con voz lasciva. Ya había dicho Platón que los nombres tienen una correspondencia con las cualidades del sujeto que nombran. Así era Renato: “nacido de un rey”. Y yo lo amaba.

Era un hombre repleto de encantos. Los ojos saltones sobre un par de ojeras verdosas, como rana de charca en baboso musgo. Y la boquita… tan chirriquitita que apenas le cabían los dientes. Una curiosa combinación entre un sapo y una rata que se engulle de cuanta piltrafa encuentra a su paso, para luego relamerse las uñas, esos bellos garfios afilados con los que también se hurgaba la dentadura y extraía los residuos de su glotonería. La verdad es que… eran inusitadamente largas, sobre todo las de los meñiques que, montadas en sus manitas femeninas, ofrecían una imagen un tanto… seductora. No es desprecio; no es ironía. Créanme. Lo que me gusta de ese hombre es su incomprensible belleza. Pero era su retórica, esa cautivante jerga repleta de rimbombancias cuasi filosóficas lo que más me deslumbraba. Nadie se atrevía a cuestionarle aquellas arrebatadoras frases con las que embadurnaba sus coloquios.

Llevo años soñando que Renato bese mi boca –esta primorosa maxila de protuberancia alveolar y micrognacia mandibular. Pero sus turgentes ojos solo ven a la grotesca mujercita de sedosas y amelocotonadas mejillas, de dientes aburridamente alineados como oficiales de la Fuerza Naval Americana y sus adiposos labios de piel de cereza.

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Nota: Este cuento fue uno de los 30 finalistas en el Décimo Campeonato Mundial de Cuento Corto Oral celebrado el 5 de junio de 2015 en la Universidad del Sagrado Corazón.

*La autora obtuvo un Bachillerato en Ciencias Naturales y una Maestría en Comunicación Pública con especialidad en periodismo, ambos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. También completó una maestría en Creación Literaria con especialidad en narrativa de la Universidad del Sagrado Corazón. Aquella manía de quererse en silencio, su primera novela, obtuvo dos primeros premios en The 2014 International Latino Book Awards, por Mejor Novela de Drama en Español y Mejor Primer Libro de Ficción en Español. Cursa estudios doctorales en Literatura de Puerto Rico y el Caribe en el Centro de Estudios Avanzados de PR y el Caribe.

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