La cura del virus

FotoJoelFelicianoPor Joel Feliciano

Le arranca el dedo de raíz de un mordisco. El doctor Alexander Fleming se saca al zombie de encima, lo golpea con la pala, lo deja aturdido en el suelo, y con la hoja le cercena la cabeza. Sin embargo, el daño está hecho, el virus usurpa la carne del doctor, lo pudre por dentro. Se marea. No ha podido descubrir la cura de esta enfermedad. Y sin saber por qué, vagabundea por la calle. Al mediodía, su corazón deja de latir y cae bajo el sol.

En la tarde, despierta. Todo está borroso. Arrastra los pies hasta un carro, pierde los zapatos, y se mira en el espejo. Sus ojos negros están cubiertos por una capa gris. Su piel apesta a quemado y a ratones muertos. De su garganta no salen palabras, sino un gorgoteo asqueroso. Y tiene hambre. Una hambre que no le permite pensar; y cuando piensa, un dolor intenso ataca su cerebro. Y antes del anochecer olvida su profesión y su nombre.

Por una ventana se ve la luz de una vela. La puerta de la casa está desencajada y entreabierta. Se escabulle con el silencio de no respirar. Sus pasos ni se oyen. Así deduce cómo los zombies atacan sin aviso. La deducción retuerce su cerebro. Presiente a una mujer escondida tras una esquina. La huele. La enfrenta. Un batazo en la boca le vuela dos dientes. Él gruñe y jala el bate. Ella cae al piso de la sala por la inercia del jalón y grita. Él le tapa la boca. En el instante cuando ella le muerde su dedo del corazón, se desvanece esa capa gris de los ojos asombrados del zombie quien recuerda su nombre y descubre la cura. Dos segundos después, la mujer saca una pistola de su bolsillo, dispara desde la mandíbula hacia arriba y le revienta los sesos al doctor Alexander Fleming antes de que pueda gozarse ser humano otra vez.

……

Nota: Este cuento fue uno de los 30 finalistas en el Décimo Campeonato Mundial de Cuento Corto Oral celebrado el 5 de junio de 2015 en la Universidad del Sagrado Corazón.

*El autor es maestro, traductor y editor. Estudió Comunicaciones en la Universidad de Puerto Rico y Creación Literaria en la Universidad del Sagrado Corazón. Obtuvo mención de honor en el Campeonato de Cuento Corto Oral 2010 por La alegría y publicó en 2013 su primera novela de fantasía: Los Impoderes. En junio de 2015 obtuvo mención honorífica en los premios de literatura del Instituto de Cultura Puertorriqueña por el libro de cuentos “Que todo se conecta”.

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