Lengua, dialectos y silencios del oficio de escritor

luis-saldanaEntrevista al escritor Luis Saldaña

por Dalia Stella González

Lo que pasa es que ser escritor para él es asumir la responsabilidad de “ser genuino al escribir… darle al lector la oportunidad de vivir en la realidad literaria, lo que no le es dado vivir en la realidad material”. Para ello ha deambulado entre la lengua y los silencios con sus dos exitosos libros, “La lengua y otros dialectos” (cuentos), y “Silencio en el convento” (novela), armado de valiosos elementos como lo son “el dominio del lenguaje, el humor, la disciplina y la valentía” que se funden para definirlo como escritor. Luis Saldaña es egresado de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón y ha “sido catalogado como una de las voces emergentes más originales de América Latina”, es abogado marítimo en San Juan y Cónsul Honorario de Dinamarca en Puerto Rico. Además de escribir, ha fungido como jurado en varios certámenes locales e internacionales de cine. Su primera publicación, La lengua y otros dialéctos (Terranova Editores, 2009) fue distinguida con una Mención de Honor por el Pen Club de Puerto Rico. Por encima de todos sus logros, sueña con dedicarse a escribir a tiempo completo. A Luis Saldaña lo conocí primero  por su libro de cuentos y luego como lector de mi tesis, así que, pasados los años, resultaba urgente sentarnos a conversar sobre este oficio de lo que él llama “fabular”. Y aquí está.

DSG: Muchos consideran el proceso creativo como un signo destinado a privilegiados que no puede ser enseñado. ¿Qué opinas sobre la eterna pregunta de si el escritor nace o se hace?

LS: Creo que nace y se hace. En términos legos, diría que el escritor viene “programado” con cierta propensión a fabular, que algunos llaman talento. En la medida en que el talento se cultiva con lecturas (mucha lectura) y se redondea con el estudio de las técnicas literarias, se termina de consolidar un escritor.

DSG: Has cultivado tanto el cuento como la novela con éxito. ¿En cuál de ambos géneros te sientes más pleno y cuáles son, como escritor, los demonios a vencer en cada uno?

LS: Me expreso con comodidad en ambos géneros.  Siento que el cuento me da más oportunidad de escaparme de la realidad material, pero estoy seguro de que es una ilusión, una trampa de mi psiquis. El reto/demonio en el cuento es logar sintetizar una idea universal que, a través del proverbial giro de tuerca, consiga conmover al lector. Lograr trascender el plano anecdótico, y al mismo tiempo respetar los elementos del género, siempre me deja la sensación de haber aplacado un demonio. En la novela, donde utilizamos un lente más amplio para observar el mundo y distorsionar la realidad de una manera más fragmentada, el reto/demonio es conseguir la tensión en la trama a lo largo de muchas más páginas y a través de más personajes, conflictos, temas, etc. Mientras me mantenga activo en la literatura, quiero cultivar ambos géneros.   silencio-convento  img-librario-a01

DSG: ¿Necesitas silencio y soledad para escribir? Cuéntanos algunas de tus manías como escritor.

LS:   Sí.  Solo escribo en la noche, cuando mi familia duerme  y yo me encierro en mi biblioteca (a la que llamo el cuarto de los demonios). Necesito silencio y estar rodeado de mis libros, de objetos que he ido coleccionando y de cuadros bastante oscuros, que me recuerdan la serie de Los Disparates y la Pintura Negra de Goya. Soy muy supersticioso, cuando participo en certámenes. Conviene tener una pata de conejo cerca del ordenador y frotarla de vez en cuando.

DSG: ¿De qué elementos debe estar hecho un escritor?

LS: De lo mismo que el resto de los mortales: Hidrógeno, Oxígeno, Carbono, Calcio, agregas mucha sal, pimienta y listo. Bromas aparte, me parece que un escritor es observación, reflexión, dominio del lenguaje, humor, valentía, disciplina y suerte.

DSG ¿A qué le teme el escritor Luis Saldaña?

LS: A la mediocridad, al aplauso fácil, al cliché, a la ignorancia, a la autocomplacencia, a los aviones y al paso del tiempo.

DSG: En estos tiempos luce fácil el publicar un libro. Desde tu posición como escritor, ¿cómo ves el mundo editorial en Puerto Rico?

LS: La tecnología y la informática han puesto la auto publicación de moda, pero esto hay que manejarlo con cuidado. Si se opta por esa vía, el escritor debe contratar los servicios de un corrector, tener lectores implacables del manuscrito y asesorarse sobre mercadeo.  Me parece que el reto está en la distribución. Con menos librerías el escritor debe identificar otras plazas no tradicionales para la venta de sus libros.

DSG: ¿Qué necesita un estudiante de la Maestría para publicar un texto de calidad: talento o disciplina?

LS: Como dije antes, ambas cosas son necesarias. Si no tienes talento, la disciplina no te llevará muy lejos. Si tienes talento, pero no estás dispuesto a trabajar en los textos con disciplina y ahínco, el talento no será suficiente para obtener una obra de excelencia.

DSG: Menciona tres escritores puertorriqueños y tres extranjeros que han influido en tu oficio de escritor.

LS: Entre los puertorriqueños, Luis López Nieves y Emilio Díaz Varcárcel. Mayra Montero, a quien también considero puertorriqueña, también ha influido en mi oficio de escritor. Entre los extranjeros debo mencionar a más de tres: Julio Cortazar, Jorge Luis Borges, Milan Kundera, Orhan Pamuk, José Saramago, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

DSG: ¿Cómo armonizas tu vida como abogado y tu tiempo para escribir?

LS: Siempre tengo presente que lo vivido durante el tiempo que dedico a la abogacía o a cualquier otra actividad, se convertirá, eventualmente, en la materia prima de mi obra. Por lo tanto, en todo momento observo, reflexiono, descarto eventos y memorizo otros para uso posterior, cuando mi rutina y mis obligaciones me permiten escribir. Es mi forma de “vivir” la literatura. Trabajo mucho, leo un poco menos y escribo mucho menos.

DSG:  ¿Qué cosas no debe jamás hacer un escritor o un estudiante de creación literaria?

LS: Concesiones. Escribir o editar textos porque tiene miedo de lo que pensaran los lectores o por temor a los críticos.

DSG: Finalmente, ¿cuál ha sido la anécdota más divertida que has tenido como escritor?

LS: Durante la presentación de Silencio en el convento en Caracas, olvidé el nombre de mi esposa cuando quería darle las gracias por su comprensión y por su apoyo.  Unos segundos que ahora me parecen divertidos, pero en el momento solo divirtieron a los asistentes…

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