Carta del presidente

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El jardín de los senderos que se unen.

Se me ocurre que será oportuno comenzar el mensaje de la nueva junta con las mismas palabras titulares de la carta de despedida de la junta anterior, ‘El jardín de los senderos que se unen’, especialmente siendo estas tan sabias y necesarias.

Me agrada porque nos permite ilustrar de manera clara y concisa una actitud de continuidad que es compartida, a mi entender, por ambas partes. Y no es que imitaremos el estilo de ellos ni actuaremos de forma igual -la situación actual del país no nos lo permite-, pero sí aprovecharemos la sabiduría que adquirieron y compartieron con nosotros, y aplicaremos muchas de sus recomendaciones.

También me agrada, y mucho, la actitud de unidad que transmite el mensaje.  Como bien sabemos, la bifurcación está muy de moda en nuestro pequeño jardín puertorriqueño, y eso es así en todos los ámbitos. En muchos casos esto podría ser una bendición, lo sé, pero no en cada uno. Las bifurcaciones son necesarias solo cuando los senderos carecen destino común, y conozco a suficientes bibliófilos para saber que a pesar de nuestras diferencias, que son muchas y substanciales, compartimos una extraña pasión que es inmensamente mayor.

Sin duda alguna, el 2016 será un año muy difícil para todos; pero nos proveerá oportunidad para experimentar, aprender y descubrir nuevos senderos. Con eso en mente, buscaremos formas distintivas de amplificar nuestra voz, estar más accesible, forjar alianzas, enaltecer nuestros esfuerzos y hacer lo que haga falta para fortalecernos aún más.

Optimistamente,

Ricardo Martí Ruiz

El orden de las palabras en la redacción

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Por Marcial Torres Soto, MA

El orden de las palabras en una oración altera su significado. Cuando escribimos, ¿estamos atentos a cómo ordenamos las palabras en nuestro documento, o dicho de otra manera, a la sintaxis? Según el Diccionario de la Lengua Española, “sintaxis” es la parte de la gramática que estudia el modo en que se combinan las palabras. Escribir lo primero que se nos ocurra puede llevarnos a cometer errores y por ende, a malas interpretaciones y hasta grandes enojos con la gente. Veamos el ejemplo siguiente que leí en un cruza calles hace algún tiempo:

Se venden medias para mujeres baratas.

Como podrán notar la posición del modificador calificativo (lo que muchos quizá aprendimos como adjetivo) establece que las mujeres son baratas. Estoy seguro de que a algunos les parecerá cómica la oración, pero habrá muchas mujeres a las que no les será simpática tal aseveración. ¿Acaso fue esa la intención de quien mandó a hacer el cruza calles? Me parece que no; aunque hay ocasiones en que las agencias publicitarias alteran el orden en función de crear un impacto en quien lee los anuncios; pero eso no nos atañe en este momento. Sigamos.

La norma establece que el orden oracional es: sujeto – verbo – complemento directo – complemento indirecto y circunstancial. Que los modificadores calificativos (cualidades: bonito, feo, caro barato) y cuantificativos (muchos, varios, pocos), por lo general, van después de la cosa que modifican. En el ejemplo que nos ocupa, el problema es la posición del modificador “baratas”. Como medias y mujeres son sustantivos femeninos, dicho elemento puede referirse a cualquiera de los dos porque concuerda con el género,

Veamos estas combinaciones:

Se venden mujeres para baratas medias.

Para mujeres se venden baratas medias.

Mujeres venden medias baratas para se.

Nótese que, en todos los ejemplos, he utilizado los mismos elementos, es decir, las mismas palabras, pero los significados son algo extraño como consecuencia del orden de las palabras. El menos es el segundo ejemplo. Aquí lo que hace extraña la oración es que se antepuesto el calificador al sustantivo. Pero si colocásemos baratas después de medias, la oración funciona porque destacaría que es para mujeres lo que se vende. En ese caso hemos alterado la sintaxis en beneficio de que el lector se fije primero en mujeres, entendiendo así que las medias no son ni para niños ni para hombres. Veamos este otro ejemplo:

Medias baratas para mujeres se venden.

En lo anterior, el problema es que el verbo aparece al final de la oración, lo que hace que suene extraño y hasta un calco del inglés. Se recomienda que el verbo esté lo más cerca de su sujeto.

Así debió leer el cruza calles:

Se venden medias baratas para mujeres.

El sujeto (se) antecede al verbo (venden) , el calificador (baratas) está después del complemento directo (las medias) —¿qué es lo que “se” vende?, medias baratas—, y finalmente el complemento indirecto dativo —¿para quiénes?— para mujeres.

Así que a la hora de escribir, estemos atentos a cómo ordenamos las palabras y nos evitaremos problemas con quienes nos leen, aunque hay ocasiones en que el lector interpreta lo que quiere. Buenas letras.

*El autor es traductor certificado por la American Translators Association. Es egresado de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón.

Entrevista a Yolanda Arroyo

por María Bird Picó

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¿Cuándo y cómo descubriste que eres escritora?

Me parece que siempre lo supe. Creo que la vocación me eligió a mí y no al revés.

Eres quizás una excepción en la maestría en Creación literaria por haber publicado con éxito varios libros antes de comenzarla. ¿Qué te motivó a cursar la maestría?

El escritor José Saramago, a quien leo hasta la saciedad, en una ocasión dijo: “Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”. Entré a la maestría buscando eso sin nombre, que está dentro de mí. Ya lo había intentado alcanzar desde un bachillerato en Administración de Empresas, desde ejercer la profesión en tecnología educativa, desde el trabajo comunitario, el activismo, mis matrimonios, parir un ser humano… La maestría fue otro universo en desde el cual me volví cazadora y salí a encontrar a mi presa. Tenía que sucederme.

¿Qué ha contribuido la maestría a tu proceso creativo y a tus destrezas al escribir?

Siento que ha perfeccionado una destreza que nació conmigo, siento que me ha rodeado de mentores, de colegas solidarios que entienden esta locura de escribir. Para escribir hay que estar loco. Saramago también decía: “Hay una cosa que sí me hace feliz, y es decir lo que pienso”. La maestría me ha otorgado las herramientas necesarias para intentar lograr una corrección escritural sobre lo que pienso.

¿Qué piensas sobre la teoría de algunas personas de que no se puede enseñar a escribir buena literatura?

Estoy de acuerdo. Entiendo que lo que sí se puede enseñar es la forma, pero el fondo, el contenido que convierte una obra en buena literatura depende de otros factores a veces totalmente misteriosos.

En tu excelente defensa de tesis dijiste que tu tesis, una colección de cuentos inspirada en el libro de uno de nuestros famosos escritores, va a ser tu mejor libro. ¿De dónde surge esta aseveración?

Mi tesis ha sido el libro que más me ha hecho reír y que más me ha hecho llorar. Me hizo sentir totalmente incomprendida y totalmente aceptada. Es el libro que me ha hecho entender la verdadera naturaleza del ser humano. Es el libro que refuerza mi ateísmo, mi lesbianismo, mi poliamorismo. Es ese libro que los grandes escritores llaman “el libro que siempre quisiste leer y que tuviste que escribir para que existiera”.

Como escritora publicada, ¿qué fue lo más difícil de escribir un libro con la supervisión de un director de tesis?

La ansiedad de la espera y resistir a mi sexy director de tesis (risas). Mi director de tesis (Luis López Nieves) es un hombre brillante, admirable y muy guapo. Y yo tengo esta incontrolable tendencia a sexualizar casi todo.

¿Qué fue lo más que disfrutaste de la experiencia?

La atención que un escritor de su calibre brinda a un pupilo, y la disciplina de separar tiempo de mi agenda para realizar el proyecto.

Tengo que confesar que no te había leído hasta conocerte en la maestría. Al leer Las negras y Violeta lo lamenté pues me impactó tu escritura de manera positiva aunque son temas fuertes. Lo cierto es que se te encajona con temas lésbicos y de afroidentidad.¿Era ese tu propósito como escritora? ¿Te molesta el que se te haya etiquetado en cierto tipo de literatura?

Ese no era mi propósito como escritora, pero no me molestan para nada las etiquetas. Creo que la etiqueta es en el fondo un genuino acto del lector y la crítica para tratar de entender mejor tu literatura. Los seres humanos estamos etiquetando en todo momento de nuestras vidas: linda, fea, alta, baja, negra, blanca, mala, buena…

Libros más recientes tuyos, como uno de los cuentos infantiles publicados por EDP University y algunos cuentos en tu colección Menorragia: Histerias de octubre, demuestran que tu escritura abarca otros temas. ¿Es esto una nueva etapa en tu carrera como escritora?

No es una nueva etapa. Quien lea mis primeros libros, sobre todo Ojos de luna, se dará cuenta de todos los temas que abarco.

¿Cuál fue la experiencia de escribir literatura infantil?

La experiencia de escribir literatura infantil siempre es agradable. Escribo desde la escuela elemental, publico desde la escuela elemental.

Cultivas muchos géneros literarios como la poesía, el ensayo, la novela y los cuentos. ¿Con cuál te identificas más?

La narrativa es mi océano favorito, preferiblemente el cuento corto.

¿Cuál ha sido el más retador?

La poesía, pues es un desnudo descarnado y muy visible.

¿Cuál fue el libro que marcó tu lanzamiento como escritora fuera de Puerto Rico? Ojos de luna, me llevó al Bogotá 39 en Colombia.

Eres una de nuestras escritoras más exitosas con más de una docena de libros publicados. ¿Podrías vivir de la literatura?

En teoría no. Y en teoría sí.

Háblame de algunos de tus rituales a la hora de escribir.

Debe haber silencio, calma, nada de sonidos ni siquiera música. Antes de sentarme a escribir en papel o en computadora, paso entre 3 a 4 horas escribiendo mentalmente. En ocasiones alguien me ha preguntado qué hago tan silenciosa en un rincón por tanto tiempo y mi respuesta siempre es la misma: estoy escribiendo. Acostumbro además a hacerme dictados de ideas o escenas completas que grabo en el teléfono celular y luego transcribo. Si estoy sola en la casa, dramatizo escenas antes de llevarlas a la historia que estoy redactando.

¿Qué consejo le darías a los escritores que comienzan su carrera que hubieses deseado haber escuchado al inicio de la tuya?

Ningún consejo. Que hagan lo que se les venga en gana. Lo que funciona para unos, no funciona para otros. La vida está llena de inconsistencias y hermosas sorpresas que te llevan por el camino de la escritura. Hay que disfrutarse el camino. De nuevo, citando a Saramago: “El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje”.

Por último, ¿cuál quieres que sea tu legado como escritora?

El inicio de otro viaje.

La escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro ha sido publicada en España, Ecuador, Ghana, Reino Unido, México, Argentina, Panamá, Guatemala, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, Dinamarca, Hungría y Francia. Sus textos han sido asignados y estudiados en instituciones de renombre como el Instituto Cervantes de Estocolmo, el Black Cultural Center at Purdue University en Indiana, Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional, entre ellas: el Premio Nacional del Instituto de Literatura 2008, Libro del Año 2007, el Premio PEN Club 2006, y primer lugar en la categoría de cuentos, con su manuscrito Menorragia, en los Premios Nacionales de Literatura 2015 del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

 

Buenos consejos para todo autor

Por Betty Díaz

Ray-Bradbury

Ray Bradbury es mundialmente conocido por obras como Farenheit 451 Crónicas marcianas. Pero en 2002 publicó su libro Zen en el arte de escribir en el que deja algunos consejos que sirven no sólo para un desarrollo literario, sino para un desarrollo personal. Algunos de sus consejos:

  1. No empieces con novelas

Escribir novelas es muy complicado y siempre suelen ser muy malas cuando uno es principiante. Escribe un cuento a la semana y después de un año encontraras que entre 52 cuentos alguno debe valer la pena.

  1. Puedes amarlos pero no ser ellos

Copiar el estilo de tus autores favoritos es una de las peores cosas que puedes hacer, no te enclaustres intentando perfeccionar el estilo de tus ídolos, crea el tuyo.

  1. Llena tu cabeza

Intenta leer un ensayo, un cuento y un poema (clásico) antes de dormir, no sólo debe ser literatura, incluye filosofía, biología, ciencia; en fin, de todo un poco, en unos años estarás lleno de toda clase de información.

  1. Deja a quienes no creen en ti

Las malas  compañías no te llevan a nada bueno, quien no cree en ti no te servirá de mucho, y a pesar de que la crítica siempre es buena, no es lo mismo alguien que te quiere ayudar a alguien que quiere que abandones lo que amas.

  1. Escribe por gusto

Que la gente sepa que tu “trabajo” lo haces por gusto y es reconfortante, pero lo verdaderamente importante es que  escribas sobre lo que amas, que sepas que lo que estás haciendo es lo que te hace feliz, que cuando dejas el teclado estas contando los minutos en los que regresaras a terminar una historia.

Le pedimos al escritor José Rabelo a que reaccione a estos consejos con sus propias recomendaciones. A continuación su lista:

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  1. Nútrete de todo arte: Además de la literatura las otras seis artes pueden servir  de inspiración para alguno de tus escritos. En mi caso comencé la escritura con el drama, más tarde como guionista. Algunos de esos intentos terminaron como obras teatrales en la iglesia y como algunos cortometrajes. Esto me ayudó a crear imágenes con la palabra, lo cual aún practico con mis textos. Creo que un cuento o una novela debe dejar impresas nuestras visiones en las mentes de los lectores y el cine me ayudó a desarrollar algún tipo de impresor óptico muy útil para mi labor como escritor.
  1. No le temas a la página en blanco o a la pantalla blanca: Nos toca a nosotros disminuir esa claridad excesiva con trazos, letras, palabras, párrafos. Javier Marías habla del concepto “pensamiento literario” el cual se activa al enfrentarnos con ese espacio vacío, nuestro retador, el cual debemos llenar con esas primeras palabras. Si no nos sentamos frente a ese hueco de luz, las palabras no se escribirán por sí solas.
  1. Lee mucho: No solo leas literatura sino acerca de toda disciplina que capte tu atención. Todas esas ideas esperan por alguien para que las transformen en cuentos o novelas. Busca noticias, artículos científicos, libros de historia, porque entre sus líneas pudieras encontrar  una trama escondida. La sensibilidad es un radar para detectar relatos en lugares insospechados.
  1. Viaja mucho: Ya sea con turismo interno, externo o interdimensional, es posible escuchar a un guía, un compañero de viaje o un habitante del lugar revelar la epifanía para ayudarte a desarrollar tu nuevo proyecto. Debes estar alerta a los estímulos del ambiente para ser atrapado por una idea reservada para ti.
  1. Escucha a los niños y jóvenes: Si te interesa la literatura infantil o juvenil presta atención a las conversaciones de tus menores. Su manera de ver el mundo es, a veces, como si vieran otro universo. Su vocabulario, su ideología y sus prioridades son materia de estudio, pero lo que captes de tus niños y jóvenes conocidos te puede ayudar a desarrollar una buena historia.
  1. El bloqueo llegará: Si sientes que se agotan tus ideas en medio de un trabajo de escritura, suelta lo que haces y relájate. Aléjate algunos días, visita lugares distintos, aventúrate a buscar nuevas experiencias y en algún lugar impredecible encontrarás lo que necesita tu texto. El tiempo puede ser variable, días, semanas, meses, años, pero si te atrapa ese escrito encontrarás lo que le hace falta.
  1. El escritor como todo ser humano necesita vacaciones: Lo has escuchado muchas veces,  “deja descansar el texto”. En mi caso lo guardo varios meses para tratar de olvidarme de cómo lo escribí, luego lo puedo mirar con ojos nuevos como si fuera su primer lector. En esta lectura le descubro errores gramaticales y de concepto. A veces he tenido que cambiar la voz narrativa, alterar el orden de los sucesos y hasta quitarle o añadirle capítulos.
  1. Busca lectores: Para depurar tu trabajo, busca personas de confianza para que lo lean. Puedes conseguir correctores o personas con conocimientos en el campo que explora tu libro. Por ejemplo, si es una novela judicial, busca personas expertas en el campo del derecho. Si eres hombre y el personaje principal de tu novela es una chica, explora la posibilidad de lectoras para escuchar sus recomendaciones.
  1. No hay prisa: Tras los ocho consejos anteriores se percibe mucho trabajo y es cierto, escribir es una labor ardua, solitaria, pero que brinda muchas satisfacciones al ver el producto publicado. Toma tu tiempo para la investigación, escritura y revisión del libro.
  1. No le tengas miedo a las opiniones: Publica sin temor al qué dirán. Hay lectores que no les agradan algunos escritores clásicos, también hay rivalidades entre artistas y creadores frustrados por sus encuentros con la crítica literaria, pero si crees en lo que haces de seguro continuarás creando.

 

 

Luego de una reunión

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¡Que viva la inventiva!

Hace mucho tiempo el clarinetista de jazz, Artie Shaw, opinó en público que la banda de su colega Glenn Miller no era muy buena porque nunca cometía errores. ‘Y si no cometes errores no estás explorando’, dijo.

Ese comentario será de mala fe, un poco, pero contiene un consejo instrumental para cualquier artista (o agrupación de…) que pretenda marcar una huella distintiva y mantener el interés del público. Desde Cortázar hasta Cortijo, todos han entendido que el verdadero camino consagrado es el de la innovación.

Con eso en mente, la nueva junta de la Cofradía de Escritores de Puerto Rico se compromete a seguir los consejos de la anterior, y explorará caminos novedosos a fin de alcanzar los fundamentos de siempre.

Les aseguramos que cometeremos errores.

Entusiasmadamente,

Ricardo Martí.

Una oportunidad para todos

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Atención, cofrades:

Como saben, el viernes 10 de junio se celebrará el undécimo Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral de la Universidad del Sagrado Corazón. Otorgará un premio de $1,500 para el autor del cuento ganador y varios certificados de $100 de la librería La Tertulia en Río Piedras para las menciones honoríficas.

La actividad se llevará a cabo este año en el teatro Emilio S. Belaval, un espacio mayor a la Sala de Facultad en el edificio Barat donde se hacía en el pasado. Esto significa una mayor cabida para la concurrencia y, por ende, esperamos una cantidad mayor de gente.

Al igual que en el pasado, la Cofradía de Escritores de Puerto Rico tendrá una mesa disponible para que nuestros miembros vendan sus publicaciones. Nada se requerirá de los autores para poner sus libros en la mesa, pero un donativo de 10% de las ventas acumuladas será muy bien recibido.

Entendemos que es una oportunidad excelente que todos debemos aprovechar.

¡Los esperamos!

Ricardo Martí Ruiz